A veces me da por mirarme como si fuera alguien ajeno. Observo la tranquilidad con la que transito por la vida y, al mismo tiempo, logro ver más allá. Me percibo gritando por dentro. Golpeando mi cuerpo e irradiando dolor desde las lágrimas y la desesperación. Me pregunto qué tan distraídos deben vivir los que me rodean para no notar algo que, para mí, es tan evidente. Para no oler la desesperación que se me riega en cada movimiento. Los gritos de ayuda que libero aún queriendo evitarlo. Me basta observar el aire que rodea mi cuerpo para descubrir que no me es suficiente. Que me ahogo. Que sofoco los instantes que me quedan en la vida y voy llenándome de aquello que no quiero y que, sin embargo, no puedo evitar que habite en mí. A mí se me desborda el dolor y nadie lo ve. A veces me da por mirarme como si fuera alguien ajeno... y me invaden las ganas de abrazarme.
Ya no me quiero conformar. No quiero acomodarme en el molde de alguien más, para recibir lo poco que destinan para mí. Quiero el amor que deseo. Quiero la misma experiencia que yo soy capaz de dar. Quiero que enloquezcas al verme y te preguntes qué más puedes hacer para sentirme feliz. Para fusionarte en mí. Quiero un amor pasional, de ese que no sabe contener las emociones porque se siente seguro de expresarlas con el tacto y con la voz. Quiero ese amor que se presume, que se transpira y se observa a distancia porque no encuentra manera de ocultarse ni desea hacerlo. Busco y deseo un amor libre. Que me haga sentir protegida sin violar nunca los límites de mi libertad. Que me permita ser, sin coartar mis emociones e impulsos, ante acuerdos que yo nunca acepto y mucho menos propongo. Quiero abrazos y caricias. Quiero besos en mitad de la calle y miradas que hablen con profundidad. Quiero tu mano en la mía y sentir que brillas por saberme amándote. Busco el deseo i...
Comentarios
Publicar un comentario