Me ahogo

 A veces me da por mirarme como si fuera alguien ajeno. Observo la tranquilidad con la que transito por la vida y, al mismo tiempo, logro ver más allá. Me percibo gritando por dentro. Golpeando mi cuerpo e irradiando dolor desde las lágrimas y la desesperación. Me pregunto qué tan distraídos deben vivir los que me rodean para no notar algo que, para mí, es tan evidente. Para no oler la desesperación que se me riega en cada movimiento. Los gritos de ayuda que libero aún queriendo evitarlo. 

Me basta observar el aire que rodea mi cuerpo para descubrir que no me es suficiente. Que me ahogo. Que sofoco los instantes que me quedan en la vida y voy llenándome de aquello que no quiero y que, sin embargo, no puedo evitar que habite en mí.

A mí se me desborda el dolor y nadie lo ve. 

A veces me da por mirarme como si fuera alguien ajeno... y me invaden las ganas de abrazarme. 

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