Caídas
Suéltame. Déjame caer en el abismo al que me invitan las sombras. Suéltame en el centro de las cicatrices que no he logrado cerrar. Que aún me arden cuando el agua las toca y supuran cuando intento llorar. Suéltame. Hazlo, que de nada sirve que tus manos sostengan lo que después soltarán. Suéltame en la penumbra que me dan tus ojos. En los rincones que me entregan las comisuras de tus labios. Suéltame que igual caeré. Que ya he caído.