Cuatro patas por el universo
Soñé que regresabas a casa conmigo después de visitar al veterinario. Que volvías llena de energía, dando vueltas y saltos por la sala, como tantas veces hiciste. En mi sueño, te mirábamos sorprendidos por lo rápido que te habías recuperado, y nos maravillábamos al descubrir lo rejuvenecida que lucías. Hasta que caí en cuenta de mi propio engaño y empecé a rasguñar mi cuerpo sólo para descubrir que no había dolor - Sólo es un sueño, ¿verdad? - preguntaba sin dejar de buscar que algo en mí, algo físico, doliera. Preguntaba sin obtener respuesta... y así desperté, llorando en una realidad que no quería. Desde que te vi partir, mi mente se ha llenado de todos los "hubiera" que soy capaz de imaginar. Se ha llenado de negación. De enojo por lo injusta que es la vida. Por la crueldad que implica ver marchitarse a un ser que amas. Ver su energía diluirse sin poder hacer nada para detener el curso natural de su existencia. Y obligarte, incluso, a despedirte por completo que quien te...