Entradas

Espejo

Soy lo que he aprendido en el camino. Soy duelo eterno. Mis muertos guiando los pasos que he de seguir. Mis ratos a solas y los abrazos en los que me entrego. Soy las tardes con mis gatos: leyendo con música de fondo. Mis abuelas sacando adelante a la familia. Las mujeres de mi vida entregando en su legado huellas de fortaleza y protección. Soy escucha. Quien calla para encontrar la respuesta en las palabras de los demás. Quien busca ser el empuje que, a otros, por inexperiencia, no supo dar. Soy la amiga que perdió a una amiga. Que la encuentra en los ojos curiosos de cada adolescente en busca de respuestas. De amor, protección y consejo. Soy sombra con asomos de luz que se fuga entre sonrisas. Soy emociones filtradas bajo la luz de un escenario. Soy una voz que resuena. Risa que contamina. Soy, en una búsqueda eterna por saber quién soy.

Mi lenguaje del amor

 Ya no me quiero conformar. No quiero acomodarme en el molde de alguien más, para recibir lo poco que destinan para mí. Quiero el amor que deseo. Quiero la misma experiencia que yo soy capaz de dar. Quiero que enloquezcas al verme y te preguntes qué más puedes hacer para sentirme feliz. Para fusionarte en mí. Quiero un amor pasional, de ese que no sabe contener las emociones porque se siente seguro de expresarlas con el tacto y con la voz. Quiero ese amor que se presume, que se transpira y se observa a distancia porque no encuentra manera de ocultarse ni desea hacerlo.  Busco y deseo un amor libre. Que me haga sentir protegida sin violar nunca los límites de mi libertad. Que me permita ser, sin coartar mis emociones e impulsos, ante acuerdos que yo nunca acepto y mucho menos propongo.  Quiero abrazos y caricias. Quiero besos en mitad de la calle y miradas que hablen con profundidad. Quiero tu mano en la mía y sentir que brillas por saberme amándote.  Busco el deseo i...

Caídas

Suéltame. Déjame caer en el abismo al que me invitan las sombras. Suéltame en el centro de las cicatrices que no he logrado cerrar. Que aún me arden cuando el agua las toca y supuran cuando intento llorar.  Suéltame.  Hazlo, que de nada sirve que tus manos sostengan lo que después soltarán. Suéltame en la penumbra que me dan tus ojos. En los rincones que me entregan las comisuras de tus labios.  Suéltame que igual caeré. Que ya he caído. 

Me ahogo

 A veces me da por mirarme como si fuera alguien ajeno. Observo la tranquilidad con la que transito por la vida y, al mismo tiempo, logro ver más allá. Me percibo gritando por dentro. Golpeando mi cuerpo e irradiando dolor desde las lágrimas y la desesperación. Me pregunto qué tan distraídos deben vivir los que me rodean para no notar algo que, para mí, es tan evidente. Para no oler la desesperación que se me riega en cada movimiento. Los gritos de ayuda que libero aún queriendo evitarlo.  Me basta observar el aire que rodea mi cuerpo para descubrir que no me es suficiente. Que me ahogo. Que sofoco los instantes que me quedan en la vida y voy llenándome de aquello que no quiero y que, sin embargo, no puedo evitar que habite en mí. A mí se me desborda el dolor y nadie lo ve.  A veces me da por mirarme como si fuera alguien ajeno... y me invaden las ganas de abrazarme. 

Vértigo

 Hoy me siento extraña. Perdida en el tiempo que prometí darme y que tu imagen en mi memoria parece frenar. Me siento extraña por quererte cerca y no pensar sólo en la cercanía de tu piel. Te quiero en mi momentos a solas, desordenándome el cabello. Acariciando recuerdos que pueden convertirse en tristezas. Te quiero regalándome sonrisas que no podré olvidar y caricias que, sé, voy a solicitar aún con tu ausencia. Quiero tenerte en mis sueños regalándome futuros posibles. Quiero tus ojos mirándome y tus manos delineando mi rostro. Te quiero cerca porque no me gusta imaginarte lejos. No quiero pensar en instantes lejos de ti que sé, por la experiencia, volverán a existir. Quiero esos labios que se adhieren a los míos, sonriéndome a la distancia y sabiéndose seguros de tenerme.  Te quiero a ti porque te pienso a diario y te sueño en instantes. Déjame, entonces, tenerte lo que dure. Déjame disfrutar lo que el destino nos regala en este instante que no sabemos, aún, cuanto nos pue...

Mi primer encuentro con el teatro

Siempre quise tener una vida extraordinaria, y desde muy niña, me cree la idea de que la única manera de lograrlo era a través del arte. Lamentablemente, para mi “yo” con sueños de Van Gogh, nunca tuve esos papás que llenan las tardes de sus hijos con talleres y, aun así, soñaba con volverme una virtuosa de la música, con descubrir en mí un talento oculto para la pintura o convertirme en la mejor bailarina de ballet. Pero el hada de las artes nunca llegó, así que aprendí a aprovechar cada suspiro artístico que se me presentó… y a enamorarme de cada músico que conocí porque, ¿qué mejor forma de mantener la cercanía con el arte? Lo de los músicos nunca funcionó. Pero uno de ellos vio en mí la chispa que iniciaría todo. Aquel día, mi músico en turno y yo, caminábamos por la feria vocacional de la UV. A lo lejos, una carpa llamó mi atención: “Unidad de artes”, decía. Aquella niña que aún soñaba con ser artista, no pudo evitar acercarse. El músico en turno, a quien llamaremos Luis, para dar...

Presencias

Me estoy soltando de ti. Busco desprender mis hilos de tu piel, arrancar de mi pensamiento los rincones que te mantienen presente. Borrarte de mi rutina y sentir mis días completos aún sin el sonido de tu voz. Caminar con paso firme por donde quedó tu rastro, sin detenerme a mirar hacia dónde se hace tu camino.  Estando juntos y no. Transitando cada habitación cual fantasmas de diferentes dimensiones que buscan ignorar la presencia del otro, aun cuando esta misma ha sabido salvarnos, tantas veces, de la densa neblina que nos cubre de dolor. Aun cuando los años compartidos nos enseñaron a ser juntos. A vivirnos juntos. Eliminando tus palabras de mi mente, en donde alguna vez pusiste sueños que no podremos cumplir.  Soltándote y soltando la versión en la que me convertí por ti.