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Mostrando entradas de diciembre, 2023

Vértigo

 Hoy me siento extraña. Perdida en el tiempo que prometí darme y que tu imagen en mi memoria parece frenar. Me siento extraña por quererte cerca y no pensar sólo en la cercanía de tu piel. Te quiero en mi momentos a solas, desordenándome el cabello. Acariciando recuerdos que pueden convertirse en tristezas. Te quiero regalándome sonrisas que no podré olvidar y caricias que, sé, voy a solicitar aún con tu ausencia. Quiero tenerte en mis sueños regalándome futuros posibles. Quiero tus ojos mirándome y tus manos delineando mi rostro. Te quiero cerca porque no me gusta imaginarte lejos. No quiero pensar en instantes lejos de ti que sé, por la experiencia, volverán a existir. Quiero esos labios que se adhieren a los míos, sonriéndome a la distancia y sabiéndose seguros de tenerme.  Te quiero a ti porque te pienso a diario y te sueño en instantes. Déjame, entonces, tenerte lo que dure. Déjame disfrutar lo que el destino nos regala en este instante que no sabemos, aún, cuanto nos pue...

Mi primer encuentro con el teatro

Siempre quise tener una vida extraordinaria, y desde muy niña, me cree la idea de que la única manera de lograrlo era a través del arte. Lamentablemente, para mi “yo” con sueños de Van Gogh, nunca tuve esos papás que llenan las tardes de sus hijos con talleres y, aun así, soñaba con volverme una virtuosa de la música, con descubrir en mí un talento oculto para la pintura o convertirme en la mejor bailarina de ballet. Pero el hada de las artes nunca llegó, así que aprendí a aprovechar cada suspiro artístico que se me presentó… y a enamorarme de cada músico que conocí porque, ¿qué mejor forma de mantener la cercanía con el arte? Lo de los músicos nunca funcionó. Pero uno de ellos vio en mí la chispa que iniciaría todo. Aquel día, mi músico en turno y yo, caminábamos por la feria vocacional de la UV. A lo lejos, una carpa llamó mi atención: “Unidad de artes”, decía. Aquella niña que aún soñaba con ser artista, no pudo evitar acercarse. El músico en turno, a quien llamaremos Luis, para dar...