Alú

 Dicen que el nombre de una persona es capaz de determinar su destino. He escuchado, incluso, que aquellos que heredan el nombre de su padre, de su abuelo, de generaciones y generaciones obsesionadas por traspasar cada una de sus moléculas; cargan con el peso de sus demonios no aniquilados. 

Mi madre no se llama Karen. Ni mi abuela, ni nadie en la familia. La leyenda dice que mi abuela decidió que ese sería mi nombre, aún contra la voluntad de mis padres. Y sí, aquella mujer continúo siendo quien moldeara las decisiones de mi camino infantil, dejando claro que sería la norna de mi destino. Pero 'Alú', mi segundo nombre, cuenta una historia muy diferente. 

'Alú' existía antes de mi nacimiento, y no por ser la herencia de algún antepasado, no. 'Alú' existía por la necedad de un par de enamorados que vieron en el acto de combinar sus nombres, el nacimiento de uno nuevo. En ese momento, aquel vocablo singular fue elegido como el segundo nombre de mi hermana; y por alguna razón, cinco años después, tras mi nacimiento, se tomó la decisión de repetir la hazaña.  

Así fue como crecí con un nombre repetido y sin aparente significado. Y no me lo tomes a mal, el amor de aquél momento de creatividad no es menospreciado por mí, pese a su separación tres años después de mi nacimiento; pero el significado etimológico de los nombres tiene su importancia. Es como el encuentro de las hadas madrinas dotando de dones a Aurora. Etiquetas que te designan características para el futuro. 'Karen', por ejemplo, proviene del griego Kathatos, que significa 'pureza' o 'de linaje puro'. Y yo, yo soy puro pensamiento dotado de oscuridad. Nada más puro que el linaje de mis sombras, te diré.

Pero 'Alú', 'Alú' sin mayor significado. 'Alú' repetido en dos hermanas con personalidades totalmente diferentes. 'Alú' escrito sin acento en el acta de nacimiento, pero pronunciado como si contara con él... ¿de dónde venía y a dónde me llevaba 'Alu'?

Un día me tope con la palabra 'alunizaje' y su definición. 'Acción de posarse en la luna', leí; y aquello retumbo de inmediato en mi cabeza lunática. En mi ojos obsesionados con mirarla en cualquiera de sus fases. En mi manía por las ventanas y las azoteas que se impregnan cada noche con el reflejo de luz que perpetua. 

'Alunizaje' llegaría para convertirse en la palabra que relacionara directamente con el significado oculto de mi nombre. Ese significado que, ni siquiera aquellos que me lo dieron, eran consientes de trasladarme. Mi  nombre, ese con el que tantos me identifican, sería entonces el presagio eterno de mi destino. De mi camino ligado al deseo de aterrizar en la luna.

Bienvenido seas, entonces, al espacio en que mis letras se posan.

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